Los pinwi

Las ballenas existen… yo las he visto!

Antes de llegar a Puerto Madryn el recorrido por la estepa patagónica es increíble, yo venía de caminar entre árboles, disfrutar de decenas y decenas de lagos y deleitarme con tanta majestuosidad en la cordillera. Ahora me encontraba viendo liebres, ovejas y guanacos corriendo a lo largo de esta árida planicie.

Ya llegando hay que tomar un desvío para entrar a Puerto Madryn, la ciudad como tal. Y mientras desciendes de un cerro comienzas a ver al fondo el mar, el puerto y los edificios de la ciudad. “Por esta época se les ve ahí no mas, es solo ir a la costa y las podes ver… a veces, en noches de mucho silencio, consigo escuchar desde mi casa el fuerte soplido que hacen al respirar”… imagina ir escuchando esto mientras vas disfrutando de esta hermosa vista. 

Una vez instalado en casa de una chica de CouchSurfing, me fui a la playa El Doradillo… La chica me prestó su bici y arranqué bien temprano hacia El Doradillo, que serían unos 10 ó 12 km.

De camino a El Doradillo
De camino a El Doradillo

Recién iba llegando, mi corazón se aceleró repentinamente. Experimenté aquella sensación que te paraliza por un instante y ese ‘cambio brusco de temperatura corporal’. Sentía mi corazón latir increíblemente rápido, sentía mis brazos y piernas congeladas y los vellitos en punta como para pinchar todo a su paso. Recuerdo haber saltado de la bici, no me importaba nada, la tiré y corrí como nunca antes un ser humano haya corrido hacia la playa. La tenía ahí, era una ballena, frente a mí, danzando en el agua, quería compartirlo con alguien, compartir la alegría de ese momento con alguien, pero no había otra opción que disfrutarlo y guardármelo para mí mismo.

Quedé petrificado disfrutando del espectáculo, la ballena se fue y yo aún no retomaba el control de mis cinco sentidos. Cuando conseguí volver en sí, fui consciente que este sería, tal vez, el único avistamiento de ballenas que tendría, ya que estábamos aún en mayo y la época para observarlas va de junio a noviembre.

Seguí mi camino rumbo a El Doradillo, pero ahora ya con toda la atención centrada en el mar, en todo lo que se moviera -o pareciera hacerlo-, la excitación era tal que buscaba como loco en el agua cualquier movimiento. Llegando, encontré una especie de estructura (como la que usan los guardavidas pero mucho más grande y alta), era una especie de faro. Como tenía una escalera, decidí subirme para tener una mejor vista del lugar. Arriba era increíble lo que veían mis ojos, tenía una panorámica gigante del mar y la costa, en partes conseguía ver el fondo del mar, el agua estaba increíblemente transparente.

Vista del lugar
Vista del lugar

Creo que esa estructura es usada por las gaviotas como sitio de descanso, ya que mientras estaba arriba, llegó volando una que tenía pensado posarse ahí, pero al verme se sorprendió tanto que si pudiera hablarme me hubiera dicho: “pero qué onda? qué hacés vos aquí?”… era como que no entendía lo que pasaba y estuvo quieta planeando frente a mí por un par de segundos como a unos 4 metros de distancia. Al final pegó vuelta y bajó a las rocas.

Desde allí pude observar que había una ballena muy muy cerca de la costa, demasiado cerca, así que en medio segundo bajé de allí y me fui tan rápido como pude al lugar. Cuando llegué no lo podía creer… tenía a una ballena frente a mí flotando a unos 30 ó 40 metros de distancia. Paralizaba todo a su alrededor, se robaba toda la atención del lugar e imponía su supremacía con su potente respiro. Increíble 🙂

Daaale ballenita
Daaale ballenita (:

Habían más personas en el lugar, así que me junté con unos chicos y nos sentamos a hacer guardia. Ya aquí era solo cuestión de esperar.

A lo lejos se veían las colitas saliendo y entrando de vuelta en el agua, cada vez era una emoción muy genial. Jugábamos a ponernos a prueba quién tenía mejor visión para encontrárlas más rápido. Un par de veces las vimos saltar a lo lejos, bien a lo lejos pero se veía perfectamente el salto y se sentía la energía que se liberaba cuando chocaban de vuelta con el agua. En un momento llegamos a ver cuatro ballenas al mismo tiempo repartidas en diferentes puntos del mar.

Al cabo de un par de horas volvió a aparecer una ballena cerca a la costa, aunque esta vez un poco más alejada. El espectáculo fue el mismo. Me habían dicho que ver ballenas sería una experiencia que recordaría toda la vida… Con total seguridad, verlas salir a la superficie y luego sumergirse, verlas danzar sacando una aleta y darse vuelta, ver esas colitas en el mar, verlas salir y estremecer con su imponente respiro y sobre todo, verlas saltar es un espectáculo natural que no tiene comparación.

En algún momento pasaron dos pingüinos nadando a unos 5 metros de la costa, aunque quería verlos caminar (por su peculiar estilo), me conformé con verlos pasar muy rapidamente.

Los pinwi
Los pinwi

Ni fotos, ni relatos, ni videos pueden aproximarse a la genialidad del momento. La paz te invade, el mundo se detiene y no te importa nada más. Solo disfrutar y apreciar el momento. Al finalizar, el lugar te despide con un atardecer impresionante. Y lo mejor de todo es que fue mi auto-regalo de cumpleaños (:

Como datos de interés:
Los machos miden entre 13 y 15 metros de largo, las hembras un par de metros más. Su tamaño se asemeja al largo de un autobús. Al nacer miden unos 5 metros y consumen unos 200 litros de leche materna cada día. Nunca se ha podido observar el nacimiento de un ballenato, aunque se les observa acompañados de su madre durante su primer año de vida.

Estas ballenas vienen a esta zona cada año entre junio y noviembre para aparearse, ofreciendo un espectáculo impresionante; tienen una cría cada 3 ó 4 años. A finales de noviembre, las ballenas regresan hacia aguas más frías para alimentarse y completar el ciclo.

Las embarcaciones para realizar avistamientos salen desde Puerto Pirámides, una villa de unos 500 habitantes ubicada dentro de la Península Valdés. Allí también se encuentran grandes playas donde se les puede de cerca y muy fácilmente. No obstante también es posible verlas desde las playas de Puerto Madryn. Dentro de la Península también existen otros atractivos, como reservas naturales de lobos y elefantes marinos. Los pingüinos de magallanes también pueden ser observados por estos lugares.

Dentro de la Península también se pueden avistar orcas, aunque estas son muy difícil de ser vistas y su temporada va de marzo a abril. Lograr capturar el momento en que las orcas realizan su ataque para cazar lobos marinos es todo un reto para muchos fotógrafos que se reúnen en determinados puntos y realizan guardia por días (incluso semanas).

Unos 170 km más al sur de Puerto Madryn se encuentra Punta Tombo, la colonia continental más grande de pingüinos de magallanes. Allí hay unos 500 mil pingüinos aunque estos solo están en determinada época (cuando yo fui estaba cerrado).

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