Al fondo el Lanín

De Bariloche a El Bolsón por el atajo de Junín

Aquí mi relato del viaje que hice de Bariloche a El Bolsón pero por el atajo de Junín, es decir, nada que ver. 

Primera estación: De Bariloche a Junín de los Andes.
Como la chica de CouchSurfing que me recibiría en Bariloche me quedó mal y después de haber acampado 2 días allí, decidí irme rumbo a Junín y de bajada, al pasar de nuevo por Bariloche sí conocer bien.

Salí medio desesperado de Bari por haber los 2 días de carpa con esas noches bastante frías. Elegí el puente sobre el Río Limay, que divide a las provincias de Río Negro y Neuquén. No saben las ganas que tenía de lanzarme al agua luego de haber caminado varios kilómetros y llegar completamente sudado y acalorado.

Luego de unos 15 minutos me levantó un viejito descendiente de alemanes que me llevaría hasta Villa La Angostura, un viaje normalmente de 40 minutos pero que se extendió a una hora y media debido- a la super velocidad del alemán. Al final le pregunté su nombre y era algo como “Aksdfnawegw”

Tenía bastante prisa por llegar a Junín, así que salí al toque a la ruta para continuar. En seguida me levantó un porteño que iba para Chile y me dejó en el cruce hacia Junín, es decir, unos 15 km más adelante. Allí habían muchas plantitas de moras y estaban listas para ser comidas, entonces aproveché mientras hacía dedo. Nadie me levantaba y se comenzaba a oscurecer… Temía por mi vida. Como estaba en medio de la nada, sin comida y con la enorme probabilidad de no ser levantado, decidí llenar mi estómago de moras por si me veía obligado a pasar la noche en el lugar.

Totalmente oscuro decidí abortar la misión de continuar… vi un auto viniendo en sentido hacia Villa La Angostura y le hice dedo… me paró. No había de otra, era mejor pegar vuelta y pasar la noche en Villa.

Armé la carpa frente a una YPF y ahí me preparé para sobrevivir esa noche. Bastante pero bastante frío hizo… a la mañana la policía me levantó del lugar y me sirvió para iniciar el día temprano.

Dedo y en una media hora ya me encontraba viajando. Le conté al tipo lo que me había ocurrido el día anterior y no quedaba otra que reirnos. Me llevó hasta San Martín y me indicó el camino para continuar rumbo a Junín. Allí desayuné y estaba loco por llegar pero yaaa.

De San Martín a Junín me levantó una chica muy callada así que el viaje fue un poco monótono. Llegando a Junín ya se podía ver a lo lejos el volcán Lanín. Hermoso. Por fín llegué.

Al fondo el Lanín

Segunda estación: De Junín de los Andes a San Martín de los Andes.
Junín de los Andes al ser un pueblito pequeño, sería fácil conseguir un lugar adecuado para hacer el dedo. Eran alrededor de las 11:00 a.m. y a las 15:00 horas se vencía mi tiempo límite para estar en San Martín de los Andes, ya que quien me recibiría me esperaba para salir.

Pasaban los autos y los camiones, nadie me levantaba. Descubrí que cada 1 hora pasaba un colectivo hacia San Martín y justo paraba donde yo estaba haciendo dedo. Según me habían dicho, costaba 9 pesos, así que pasadas las 13 horas decidí tomar el próximo, si es que antes no me levantaba alguien.

Bingo!, tan solo un par de minutos después pararía un tipo y me abriría el baúl para montar la mochila ahí. Vas hasta San Martín, no?, me preguntó. Claro, hasta ahí mismo voy, le dije. Y arrancamos. Son como 45 km que separan a Junín y San Martín, así que al toque ya estábamos llegando… Desde el inicio me pareció un lugar bastante lindo y en sintonía conmigo.

Tercera estación: De San Martín de los Andes a Bariloche.
Luego de haber pasado una semana en tan maravilloso lugar, decidí continuar mi travesía patagónica. El pronóstico del clima anunciaba un día soleado… soleado el carajo!, salí a hacer dedo y lo único que ví fue lluvias suaves y viento, mucho viento. La estaba pasando un poco mal por cuestión del clima, mucho frío. Como pude me medio refugié debajo de un árbol y ahí comencé a hacer dedo, por horas.

Por fin me levanta un auto y tan solo al subir me anuncia lo que se me avecina: solo iría hasta la entrada de Meliquina, es decir, unos 20 km más adelante y me dejaría en un cruce en medio de la nada, es decir… de la -n a d a-

Ya fue!… el camino hasta allá es un tramo que se lleva un 10 en hermosura… uffff! Esos paisajes otoñales con millones de colores, árboles con todas las tonalidades, cerros nevados al fondo… nooooo por diooos!

400 millones de colores

Pensé que había quedado remal para hacer dedo pero me levantó el primer auto que pasó y me llevó directo a Villa La Angostura. Pasamos por la ruta de los Siete Lagos y fue todo un deleite visual. En Villa recordé el lugar donde había hecho carpa la semana anterior y seguí de largo rumbo a Bari.

A la salida me levantó, en una camioneta, una señora con sus hijos. Los chicos iban jugando en la compu algo de autos… me llamó la atención lo concentrados que estaban mientras afuera había una vista fenomenal. En Bari me dejaron en el centro, que era ya conocido para mí.

El amiwitooo

Cuarta estación: De Bariloche a El Bolsón.
Luego de haber vivido una de las experiencias más memorables de mi viaje, salí rumbo ahora sí más hacia el sur. Llovía y hacía mucho viento. Nada agradable para encarar la ruta.

Llegué a la rotonda “Dicanto” y ahí hice frente. Un par de horas y nada positivo, tenía recongelada mi manito de hacer dedo. Por fin para un auto, me subo y me dice: “voy hasta allí no más, pero por ahí te va a convenir porque hay otra salida”… Bueno lo que sea.

Ese “allí” era como 5 km más adelante y efectivamente había otra salida, donde tenía otros autos y por consiguiente otras posibilidades, pero pasé de estar en una rotonda done los autos pasaban lento, a estar en un cruce donde pasaban a gran velocidad y encima, cerca de una curva. “Me hizo un gran daño este tipo”, pensé. Pero estaba equivocado, porque en menos de 10 minutos me levantó otro viejito. Este era un jurista internacional quien está muy metido en el tema de los Derechos Humanos.

La ruta ni hablar, hermosa pero hermosa hermosa. Varios parajes de camino. El hombre me enseñaba los nombres de los lugares, ríos, arroyos, cerros y todo lo que hubiera interesante de camino. Entre charla y charla me preguntó “Puede haber en Colombia alguien peor que Uribe?”… ¡!

Ya en El Bolsón me ayudó a buscar la cabaña donde yo llegaría, que sería la casa de Juli, quien ya me estaba esperando.

Bariloche – Junín de los Andes – San Martín de los Andes – Bariloche – El Bolsón | Mayo de 2014
Distancia total: 565 km

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