400 millones de colores

San Martín dejame seguir mi viaje

Apenas voy entrando a San Martín de los Andes la primera sensación es bastante extraña y me genera temor. “Será que conseguiré salir de aquí? Será que no termino quedándome?”, me cuestiono a mí mismo. Es inevitable sentir nervios.

Sin dudarlo pensar en San Martín de los Andes es para mí pensar en el lugar donde me gustaría -si lo decidiera algún día- radicarme y establecer una vida en tranquilidad. Estos paisajes me traen loco en los pocos días que llevo aquí, sin duda transmiten una armonía que te equilibra. 

Sebaaaaaaas

Justo conozco a Cecilia y Juan. Ella argentina, él un mochilero colombiano que salió a la aventura sin dinero y al llegar a San Martín de los Andes no consiguió salir más. Lleva 2 años ya viviendo aquí y se siente a plenitud. Juntos conformaron una familia y el hermoso Milenko de 8 meses de nacido es la muestra perfecta… Aumentan los nervios!

Cuál es la mejor época del año para vos?, le pregunto yo a cada lugareño con el que hablo. Todos coinciden en la misma respuesta: “Todas… la verdad que cada estación climática es muy linda y todas tienen su magia. Todas me gustan mucho”. Les creo… de verdad les creo. “Lo que más me gusta es ver cómo están muy diferenciadas todas las estaciones. Eso es hermoso!”, concluye uno de ellos.

Tuve la oportunidad de conocer un San Martín otoñal, con paisajes que te ofrecen millones de colores. Los árboles llueven y llueven hojas el día entero, se forman tapetes dorados, rojos y morados. Los días son soleados y te obligan a salir a disfrutar de lindas caminatas por las montañas. Bajas temperaturas a la noche y heladas ocasionales al amanecer.

Tapetes otoñales

Por un lado está la ruta de los siete lagos, que es sin duda un hermoso recorrido imperdible. Por el otro tenés cerros con miradores donde hay una vista privilegiada de la ciudad y de los lagos Lacar y Lolog a su costado.

Una gran enseñanza me dieron Tom y Ana, una parejita muy feliz que vive a solo media cuadra de la plaza central. Siempre con su armonía. Siempre disfrutan tanto de cada momento que te obligan a ver las cosas de una manera más profunda. Una enseñanza bastante linda.

La ciudad parece dividirse en dos bloques: el de los turistas y el de los locales. La Avenida San Martín corta la ciudad de extremo a extremo y sobre ella se ubican los restaurantes, bares, hoteles y agencias de turismo. Es como una mini-ciudad dentro de una pequeña ciudad. Al salir de aquí conocés la otra San Martín, la San Martín de quienes viven aquí, que pareciera moverse con otra onda que parece más una linda villa con casas campestres donde los lugareños sí que saben disfrutan de tanta hermosura.

San Martín, dejáme continuar mi viaje. Te lo pido!

Aquí les dejo mis fotografías por San Martín 🙂 -> Click aquí <-

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