Ventando hacia Bahía | Mar del Plata – Bahía Blanca, abril 2014

Salí de la casa de Pau y Gastón en Mar del Plata bastante feliz y sonriente. Caminé unas 10 cuadras y me devolví por haber olvidado entregar la llave de la bici… buena esa!

Colectivo hacia Batán… Debo hacer un paréntesis aquí: el boleto de este colectivo se abona con la tarjeta, tarjeta que por supuesto yo no tenía, así que una abuelita me prestó la de ella (a cambio le di en monedas el valor del boleto) y me cedió su asiento, se bajaba en la siguiente estación.

De camino fui hablando con una señora que estaba sentada justo a mi lado y le comenté un poco de mi aventura, me deseó la mejor de las suertes y me indicó dónde descender del colectivo. Ya ahí era solo poner el dedito en marcha y en 5 minutos ya estaba viendo el mundo desde dentro de la cabina de un camión.

Era un chileno que no dudó en hablarme de su país. Tenía su camioncito bastante viejo pero “es todo un gerrero, no se le quiebra nada”, me decía orgulloso de su buquecito naranja.

De camino tomamos coca cola y comimos alfajor tres capas :3
Me dejaría en una rotonda a unos 80 km de Tres Arroyos. Ya era bastante tarde y el sol anunciaba su agonía en el horizonte. Anunciaba su partida -eso sí-, no sin antes regalarme un atardecer imponente y magestuoso… como se diría en colombia: “del putas”.

Atardecer en la ruta

Se fue… se fue el sol y con él unos cuantos grados de temperatura.pasan 20 ó 30 minutos y me levanta otro camión. esta vez un porteño quien odiaba con todo su ser a los chilenos y me lo dejó muy en claro desde el principio… así que fue como una mezcla extraña de sentimientos para mí en muy poco tiempo.

Me dejaría en Tres Arroyos donde conseguí un sandwiche de queso como de 50 centímetros… Suficiente para mi cena y desayuno del próximo día. Debido a las pocas posibilidades de continuar en ruta (debido a la hora), no quedaba otra opción que refugiarme en la estación de combustible y de paso aprovechar el wifi.

Durante la noche, alta lluvia y bajas temperaturas me esperarían. al amanecer llovía así que fue una buena oportunidad para dormir un par de horas más. Ya con ánimos y dedito en ruta, me levantaría Mario. Un hombre de unos 40 años que me llevaría hasta un pueblo llamado Dorrego, a unos 110 km de allí.

8 grados centígrados marcaba el sensor del auto y el uso de la calefacción se tornaba inminente. ya en Dorrego una alta lluvia me volvería a adornar el ya frío paisaje. me refugié pues en una estación de servicio y dejé que el destino fluyera… Así, al cabo de 1 hora aproximadamente (aún lloviendo), vi venir a lo lejos un viejo camión que alumbraba por su intenso naranja fosforescente. Correcto, la naranja mecánica entró a la estación a abastecer combustible. mi oportunidad de enganchar.

Luego de cruzar un par de frases y poner mi mejor cara de persona buena onda, estaba él, Jesús, el camionero, ayudándome a subir la mochila a su naranja rodante.

90 kilómetros y entrábamos a la super ventosa Bahía Blanca. A primera vista me pareció lo que queda de lo que en algún momento fue una ciudad poblada por humanos. Pareciera que el 50% de sus habitantes de un momento a otro decidieron irse del lugar y este adquiría poco a poco su aspecto de ciudad despoblada.

Luego me esperaría un fin de semana hermoso acompañado de personas con un potencial artístico increíble.

Atardecer con las chicas

Mar del Plata – Bahía Blanca | Abril de 2014​
Distancia total: 460 km

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s