Un viaje maravilloso | São João del Rei – Ibitipoca, octubre 2013

 

Con la despedida de Marcos -el hermanito argentino que viajó con Axl a Belo Horizonte- iniciaría nuestra partida de São João del Rei.

Efusiva despedida de ‘Maizena’ y los demás chicos de la casa… seres que ven la vida como el escenario que es y hacen del mundo una payasada de la cual se puede aprender.

Saliendo del cono urbano ya sería un lugar adecuado para ‘pegar carona’. 30 minutos y para un auto azul con Eguinaldo dentro, un señor maravilloso que no dudó en ser parte de nuestro viaje. El viaje con él iría hasta la entrada de Nazareno. 15 minutos luego nos levantaría Robinson, un empresario que viajaba hasta Lavras, sentimos euforia al saber que detrás de un traje, una corbata y una apariencia presentada, había una buena historia de mochila, carpa y carona por Brasil. Nos indicó turísticamente los alrededores y los poblados conocidos por sus cascadas.

Como caía la noche, decidimos buscar un lugar adecuado para acampar. Hallamos una casa con un terreno muy amplio y recibimos luz verde para montar la carpa, una noche bastante lluviosa y tranquila hasta que… escena policial con pistola incluída, radio teléfono y voz “autoritaria” que sería neutralizada cómicamente cuando una vecina del sector asoma su cabeza por una ventana y nos enseña una garrafa de café calentito, que se convertiría en nuestro desayuno de aquel día… y obvio una burla más para dejar de lado la payasada policial.

Pasado el show, aquella linda señora nos invita a un almuerzo vegetariano muy brasilero, que se destaca por su arroz y feijão, acompañados de la mejor onda mineira. Luego la ruta nos esperaba, no sin antes adornar la casa de la señora con un atrapasueños.

Etapa 2:
Lavras nos trajo unas 8 horas de dedo en la ruta infructuoso. Mil personas locales levantadas y los extranjeros aún en el mismo árbol, pero bueno… Luego toda la frustración se diluyó en aquel grisoso auto que pararía por nosotros. Emoción total y mejor aún, destino fijo: Luminarias.

Luminarias… un pueblito lunar, de puestas de sol, cascadas, calles de piedra y corazones dispuestos a ayudar. Conocimos ahí a la señora de un restaurante que nos proporcionó alimentos para ese día… y el otro. Acampamos en un terreno cualquiera y al día siguiente dejamos las mochilas en aquel restaurante mientras disfrutábamos de las cascadas… Unas frías y deliciosas cascadas que hacían juego perfecto con el fuerte sol que se imponía en lo alto. Realmente fue un trayecto un poco complicado por la falta de carteles que indiquen el camino… A excepción de aquel grande y ostentoso cartel en la entrada de la cascada que decía “Entrada: 3 reales”… algo no muy difícil de ignorar.

Al merguliar en la cascada quedó claro una vez más que Axl no es más que un pingüino tropical, ya que no se importa mucho por entrar al frío pacífico chileno en invierno y de noche, pero le costó disfrutar a plenitud aquella calentita agua selvática 😀

Regresamos muy temprano e hicimos dedo hasta São Thomé das Letras… Una ciudad de piedra con casas de piedra, calles de piedra, iglesias de piedra, muros de piedra y algunas personas de piedra… Al final de la tarde conocimos a Theo, un hippie muy cristiano quien nos invitó a su casita hippie cristiana y allí pasaríamos unos 3 días. Conocimos unas corrientes de agua muy transparente y hermosas, algo inolvidable.

En el pueblo logramos vender varios atrapasueños en una tienda de artesanías y nos pagaron un precio considerable…

Etapa 3.
El día inició con la despedida del hippie cristiano y de su casa hippie cristiana. Nos fuimos a la ruta y al poco tiempo nos levantó un camión que transportaba piedra, viajamos sobre la carga. Decidimos bajarnos en medio de la ruta para acortar camino por otro lado… Qué gran error! no pasaba nadie y el sol junto al polvo hicieron estragos con nosotros. Pasamos cerca de 4 horas en aquella desolación hasta que la deshidratación nos hicieron caminar en busca de ayuda… Cualquier tipo de ayuda humana o no. Al toque una camioneta nos levantó y nos dejó en Cruzilia, ahí volvió el alma al cuerpo al hidratarnos… No sé si a fin de cuentas fue un favor o un daño lo que nos hicieron, ya que el agua estaba fría en extremo, tanto que al beberla dolían la garganta y el cerebro… Lo que convertía la situación en una lucha desesperada entre el dolor y la ansiedad.

Luego de comer y llegar a la ruta, recibimos de una panadería pan suficiente como para el resto del viaje hasta Buenos Aires, aunque obvio Axl no permitiría que sobreviviera por mucho tiempo.

Al llegar la noche y explorar la zona, pedimos permiso para acampar en un terrenito libre y nos negaron, debido a “la presencia de unos caballos” (invisibles por supuesto), entonces decidimos realizar operación okupa y resiste. Nos tomamos un terrenos mayor y el resto de la noche sería solo sueño placentero, hasta que… hasta que un grupo de vaquitas color dalmata llegarían al lugar de los hechos a olfatear con curiosidad la carpa y hacernos pasar un momento lindo. Al día siguiente lluvia prolongada.

Solo al final de la tarde nos levantaría una señora de Caxambú que quiso llevarnos hasta su ciudad… la ciudad del agua 🙂
Al llegar no se las creía, nos dio un paseo por la ciudad donde hasta una panadería convencional se convierte en punto turístico… según ella, obvio. Probaríamos allí el agua de la eterna juventud, una especie de agua natural extraña (alienígena supongo) que tiene un sabor y un estado de gasificación muy cercanos a la soda. Algo realmente increíble. Por supuesto no es de extrañarse que todas las personas de allí vayan por la calle con su transparente y liviana garrafita de plástico para conseguir de aquella agua. Al final del día acampamos junto a un circo donde conocimos a un niño de 14 años que trabajaba haciendo “la ruleta de la muerte”.

Al día siguiente, Francisco, un camionero muy chistoso nos levantaría hasta Bom Jardim de Minas, unos 50 km antes de Lima Duarte (nuestro destino). Nos divertimos demasiado con él y sus problemas psico-lingüisticos. Ni él nos entendía a nosotros, ni nosotros a él, así que las charlas fueron divertidas. Nos reímos mucho con él… y de él. Al siguiente día muy fácil conseguiríamos un aventón hasta Lima Duarte y ahí subiríamos en otro aventón hasta Ibitipoca, directo a la casa de un amigo que ya conocía allí… Genesí, un personaje muy lindo, quien nos hospedaría en su hermosa casa de atrapasueños y panorámicas privilegiadas de atardeceres acompañados con cantos de pajaritos.

Luego solo sería cuestión de ir al parque y disfrutar de aquella belleza impresionante… Lugar imperdible de conocer: Parque estadual do Ibitipoca (Lima Duarte) – Minas Gerais. Y así cumpliríamos aquel tramo de un viaje maravilloso cargado de cascadas, circuitos de aguas, ruta real y montañas mágicas.

Cachoeira do arcoiris

São João del Rei – Luminarias – São Thomé das Letras – Caxambú – Ibitipoca | Octubre de 2013​
Distancia total: 400 km

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