Macaé tiene pizzas de oro | Rio de Janeiro – Macaé, septiembre 2013

Bueno… No sé cómo iniciar este relato.
Primero, fue un día entero tratando salir de Rio de Janeiro. Logramos salir solo a la noche y con ganas de dormir… Llegamos a Itaboraí, donde comimos y conseguimos una aventón hasta una estación de combustible ya a las afueras del cono urbano de Río.

Llegamos allá y no quedaba otra opción razonable que dormir, así que armamos la carpa para activarnos temprano al día siguiente.

Nos levantamos y el flujo de camiones era supremamente bajo. Hablamos con quienes podíamos y también hicimos dedo en la ruta… Solo fracasos.

Como si nada, se llegó la noche nuevamente y nosotros aún en ese lugar. Así que armamos otra vez la carpa y fue en este momento en el que Axl se devuelve para Rio de Janeiro y por tanto, desde aquel momento inició mi viaje sozinho.

Al día siguiente muy temprano un camionero paró en el puesto y ofreció llevarme, aunque él aún no sabía su destino… Yo tampoco sabía el mío, así que a los dos nos convenía. Si quería viajar con él, yo debía esperarlo hasta la 1:00 p.m. que llegara su compañero y ahí conoceríamos nuestro destino. Con ya un aventón “seguro” me relajé y ahí conocí a Marcelo… Un humilde señor rebuena onda de 58 años de edad que recorría Brasil caminando… Más de 4 meses desde São Paulo hasta Rio de Janeiro y ahora iba hacia Bahía. Un ser muy genial con quien compartí algunas de las cosas que tenía y quedó muy contento (:

De espera y espera se llegaron las 2:30 p.m. y el camionero no aparecía, así que salí a la ruta a hacer dedo y en menos de 1 hora paró Aguinaldo, un camionero muy copado que viajaba hasta Vitoria (Espirito Santo). así que me dejó en la entrada hacia Macaé. Durante el viaje compartimos historias y me enseñó fotos de sus hijos… Cómo amo ese momento!
Él encantado con la jirafita viajera y ella refeliz observando el paisaje.

Lleganos y allí volví a hacer dedo. En menos de 2 minutos me levantó un chico en un auto, quien trabajaba haciendo viajes de Macaé a Rio de Janeiro y quien no perdería la oportunidad para atacar con una pregunta muy original: “Has oído hablar de Jesús?”… nossa!

Así que este sería el tema de conversación el resto del viaje. El cierre de la jornada fue con broche de oro, me hizo hacer una oración para “iniciarme en el reino de Jesús… el verdadero Jesús”, según él. Fue bonito ese momento.

Ya en Macaé llamé a mi próximo anfitrión de CouchSurfing, le comenté dónde estaba y me dijo: “tomante un taxi hasta el puesto de bomberos”… Pregunté y quedaba a 4 cuadras de donde yo estaba…

Luego en casa de él, conocería a Damien, un estadounidense que llegó a Brasil con ánimos de trabajar y mejorar su situación económica… Esa noche compraría una pizza por un precio de oro del cual luego se arrepentiría por siempre.

Rio de Janeiro – Macaé| Septiembre de 2013
Distancia total: 190 km

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