Viaje con la chino-americana que no habla español | Santiago – Mendoza, mayo 2013

Salimos del departamento de nuestra amiga Carolina tipo 11:00 a.m. en la capital chilena. Rescatamos algo de comida y tomamos colectivo para salir del casco urbano de Santiago. En realidad fueron 2 colectivos y como 3 km caminando para llegar a una estación de combustible ya a la salida de la ciudad.

Ya en este lugar comenzamos a hablar con los conductores, buscando quién quisiera viajar con nosotros y en unos 20 minutos dos señoras nos llevarían en auto hasta un par de kilómetros antes de Los Andes. Patricia era nuestra capitana de viaje esta vez. Nos invitó a ir un día a Iquique, donde vive su hijo mayor.

Como Patricia no nos llevaría hasta la ciudad, decidimos bajarnos en un peaje algunos kilómetros antes. Allí a los 10 minutos nos levantó un camionero y nos llevó hasta Los Andes. Salimos caminando de la ciudad y fuimos hasta la aduana, fueron unos 5 o 7 kilómetros aproximadamente y eran altas horas de la noche.

Una vez en la audana, vemos que las cosas se complican. Ya que por la hora, supimos que no viajaríamos ese día. Al rato llega carabineros, nos interroga y nos da ‘instrucciones’ al mejor estilo dictadura militar, creo que nunca supieron que somos colombianos y estamos acostumbrados a ese tipo de cosas y nos movemos bien en ese campo.

En la aduana hay una estación de combustible de Shell, uno de los chicos que trabaja allí nos dejó armar la carpa y pasamos la noche tranquilamente. A eso de las 8:00 a.m. nos despierta y aprovechamos para bañarnos en un pequeño baño usado por ellos. Una vez bañados y vestidos, con carpa y mochila en mano, analizamos que la mayoría de camioneros se han ido ya… Ahhh genial!

Salimos de la aduana y 200 metros más abajo empezamos a hacer dedo, al rato pasa el mismo chico de la Shell y nos lleva hasta abajo a un cruce. Unos 700 metros aproximadamente. Jorge creo que es su nombre.

Hacemos dedo por 2 ó 3 horas hasta que un chico en un auto nos lleva hasta Vieja Guardia, (último pueblito y donde está la barrera de restricción de paso por las obras). Allí sería esperar que se formara la fila de autos y camiones y hablar con ellos. De donde nos dejó el chico tocó caminar como 2 kilómetros hasta el inicio de la fila, eran eso de las 11:00 a.m. así que habían pocos autos, pocos camiones y mucho sol. Comienza el chamuyo y todos los camioneros dicen lo mismo: “que no pueden levantar a nadie porque están siendo vigilados satelitalmente y los jode la empresa (especialmente por ser cruce de frontera y carga internacional)”… siempre la misma excusa, no se saben otra u.u

Pasan las horas, nos sentamos y a eso de las 4:00 p.m. llega el hambre y la desesperación comienza a manifestarse. Empezamos de nuevo a chamuyar para que nos llevaran, uno de ellos ofrece llevar pero solo a uno, aceptado pero igual seguir con el chamuyis. Al rato rescatamos algo de comida en un restaurante y es aquí donde conocemos al personaje al cual va dedicado este artículo: La chino-americana de 46 años que venía viajando a dedo desde Canadá y había salido de su casa, en California EEUU, con 1 dólar y quien osadamente iba pasando las fronteras de ilegal para no pagar un dinero que les toca pagar por ser gringos. La muy hija de puta, encima no habla ni una sola palabra de español y asume -por instinto estadounidense-, que los demás le entienden su inglés enredado.

Chino-americana

Axl elige viajar con ella y se van los dos a buscar quién los lleve. Yo me voy con el tipo del auto que había ofrecido llevar a uno. Llega la noche y baja la temperatura de una manera impresionante.

8:00 p.m. se habilita el paso… se sube por fin la barrera. Eramos el primer auto de la fila, así que fuimos el primer auto en arrancar, pero no el priemro en llegar a la aduana. Cuando llegamos, entramos a realizar trámites migratorios, yo con mi pasaportito en mano y el carné de la fiebre amarilla, ellos con su cédula chilena.

No entendí si pasé como que viajaba en el auto o a pie, el caso es que los hijos de put* de la aduana, en especial los del lado argentino formaron pedo por mí. Me retuvieron varios minutos, me interrogaron en un cuarto aparte… Que para dónde iba, que qué llevaba… que cuánto dinero tenía, etc. Les mostré el dinero que llevaba (monedas de Colombia, Venezuela, Argentina, Chile y Estados Unidos… sumaban como 3 dólares y medio en total) el caso es supe controlar y neutralizar a esos sujetos y como a los 20 minutos ya estaba el sello en mi pasaporte… Mal puesto y todo pero bueno, ya fue.

Seguimos y estando en Uspallata el tipo me confiesa que es traficante de drogas en Santiago, me enseña algo de cocaína que lleva en el auto y dinero, muuuuucho dinero. Es ahí cuando comprendo de dónde había sacado ese auto nuevo en el que viajábamos.

Me ofrece base, perico, coca o como le llamen… Acepté pero no la consumí y seguimos.

Me dejó en Mendoza sobre la ruta y tuve que caminar varios kilómetros para llegar a donde iba: a Guaymayén. Después de caminar algunos kilómetros, llego a eso de las 3:00 a.m. y abrazos, besos e historias protagonizan el momento.

Axel llegaría tipo 10:00 a.m. acompañado de la cuarentona.

Santiago – Mendoza | Mayo de 2013​
Distancia total: 360 km

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