Invierno argentino… la ruta de la muerte | BsAs – Mar del Plata, junio 2013

Salimos de Capital Federal el lunes 3 de junio a eso de las 10:00 u 11:00 de la noche… Bonita hora!. Luego de comer algo y también de llevar algo de fruta para el camino, procedimos -como de costumbre- a saltar el Subte (metro)… Esta vez no hubo necesidad, estaba abierto (acceso libre). De ahí fuimos a Constitución, tomamos tren a Quilmes y una vez allí, colectivo al cruce Varela. Me esperaba otra cosa. pero bueno…

Debido a la hora, decidimos dormir allí, así que ocupamos un terreno (un jardín de una casa para ser más exactos) y armamos la carpa… Hacía frío pero tolerable.

Amaneció… ya está, sigamos durmiendo.
Al rato nos levantamos y mientras desarmábamos la carpa, llegó un chico a la casa. Tenía unos treinta y tantos años. Nos saludó y se entró. Al rato salió, nos preguntó de dónde veníamos y todo el protocolo del caso. Conversamos y nos dio café calentito. Nos presenta a su esposa y a Ameli, su pequeña hija de 9 meses y 1 día de nacida. Les mostramos el atrapasueños que llevábamos y sin pensarlo lo compró. No sabíamos qué precio cobrarle… 50 pesos (unos 7 dólares) estarían bien.

Tomamos colectivo hasta la rotonda Alpargatas y luego caminamos unas 20 o 30 calles hasta una estación de combustible YPF. Hicimos dedo un ratito. Nos sacaron de la estación. Igual nos hicimos en la esquina y seguimos con el dedo. Pasaban las horas… Las horas.

Fuimos a otra YPF unos 100 metros más adelante (donde paraban los camiones… los “camiones”) sí, los camiones, un promedio de uno por hora y ninguno con opción de levantarnos. Las horas pasaban.

Luego de unas 10 horas aproximadamente de alternarnos entre una estación y la otra (ahhhh! y habiendo hecho otro atrapasueños durante la jornada, el mismo que vendí sin ofrecerlo mientras lo terminaba… 30 pesos) decidimos ir a rescatar comida y buscar un ciber, para por lo menos saber dónde mierda estábamos y ver la ruta. Eran eso de las 9:30 p.m. apróximadamente.

Entramos a un barrio a 200 metros de la estación, un chico nos dio 4 empanadas y le compramos una enorme pizza. Al fin llenos, nos disponíamos a morir en ese lugar.

De vuelta a no sé dónde y por solo instinto le hicimos dedo a un camión sobre la autopista… paróóóóó! 😮

Nos llevó hasta el peaje no sé cuánto (que es demasiado caro y por eso muchos camioneros lo saltan… él incluido) fueron como 70 kilómetros. Tomamos mate y luego a ‘dediar’ en el peaje… El camionero se quedó a dormir allí, Jorge su nombre.

20 minutos y nos levanta un camión de refrigeración atrás. Dos cichos que nos llevarían hasta Dolores. Julián y Adrían… Rejóvenes. Optaron por dejarnos antes, en una YPF en Castelli.

Nos dejan ahí… Nos abandonan a nuestra suerte. Ni un solo camión, empiezo a preocuparme. Nos refugiamos en el almacencito de la estación y cada cuanto salíamos a hablar con los autos que llegaban a cargar combustible. Todo marcha mal, remal.

Decidimos pasar el resto de noche adentro y no desgastarnos más. Mientras amanece y Axl duerme, voy en búsqueda de comida, pues el hambre desesperaba.

Aquí el hecho más caótico de la historia… Mientras vuelvo con unas galletitas, aparecen de la nada dos sujetos que se bajan de un auto y uno de ellos como preocupado o algo así, me muestra ruidosamente lo que yo supongo, se trata de una placa policial y me dice que una requisa. Como yo no le entiendo muy bien, me quedo congelado (más por no entender la escena que por el frío). Me requisan como seguros de encontrar algo y ahí poco a poco voy teniendo conciencia de vuelta de lo que ocurría a mi alrededor. Me preguntan: “Esas galletitas qué? las robaste o las compraste?”… – “Las compré… Eemmm, señor, ese auto es suyo, verdad?” – “Sí, por qué?” – “Lo robaste o lo compraste?”… Y creo que no les gustó mi pregunta 😦

Me tratan mal, me piden documentos, les digo que están ahí en la YPF… Estábamos como a 50 metros de la YPF, igual llaman una patrulla y me montan para llevarme hasta la YPF. Así que tuve paseo de media cuadra con sirenita encendida 😀
Sacan a mi hermano y también las mochilas. Todo mundo mira asombrado.

– Tienen drogas?.
– No, no tenemos.
– Seguro?, no tienen?
– Puede buscar si quiere.

Revisan, no encuentran nada, se frustran. Piden pasaportes, llaman por radio, dan los números… Se frustran más y no nos reciben galletitas que les convidamos. El caso es que no se fueron muy contentos.

Se van y ya por fin nos comemos las galletitas de la aventura y empezamos nuestra jornada dedito arriba. Pasan las horas y nada de resultados positivos. Hasta que al rato se detiene un vehículo con un sujeto dentro de él quien balbucea: “Vamos”… Bueno vamos.

Algo me decía que el tipo no iba hasta Mar del Plata y que nos haría un daño peor. Después de presentarnos y hacer todo el protocolo, el sujeto ataca con su post-romanticismo cristiano-apostólico y recita una banda de cosas que me tuve que aguantar. Que dios, que Jesús, que los discípulos, bla bla bla… Momento indicado para preguntar, pues así también lograría cambiar el tema de “conversación”. Le pregunto hasta dónde va y ataca con un: “Voy hasta Dolores chicos”… Es decir, 30 o 40 km de recorrido. (La reputa que me recontramilparió!).

Ya en Dolores, el tipo nos deja y nuestros rostros eran fiel reflejo de la gran desilusión y daño que habíamos recibido. Algo de comida y dedito arriba de vuelta. Pasan y pasan los autos a más de 140 km/h. Obvio ninguno parará nunca jamás.

Eran como medio día y yo estaba muerto del sueño y del frío, así que decido acostarme al borde de la ruta dentro de la bolsa de dormir mientras Axl continúa haciendo dedo. 15 segundos y ya estaba redormidote. Pasan algún par de horas y despierto con la sorpresa de ver al sujeto llamado Axl durmiendo junto a mí y más dormidote que yo (él es así).

Empezaba ya el atardecer así que decidimos hacer algo para no morir allí. Junto a nosotros una estación de policía, acudimos en busca de algún tipo de ayuda… Consejos, recomendaciones, mapa del lugar, un sitio para hacer dedo o algo así, qué sé yo… En últimas un vaso de agua. Nos recomiendan ir a la estación de tren que queda a 2 km y que nos subamos en él. Sin pagar y que viajamos hasta Mar del Plata en tren gratis. Que ellos nos ayudan si algo se complica. “Esta es la policía de Cristi” opinamos nosotros.

Fuimos al tren y ya éste se había ido. Próximo en 2 días. De vuelta a la ruta y más desilusionados que nunca.

Oscuridad, estrellas, frío, viento y muchos perros ladrando. Predispuestos ya a morir de una buena vez hacemos dedo de vuelta ya recagados de frío. Nadie para. Es obvio que no pararán.

Hacemos noche en el parque junto al terminal. A la mañana siguiente nos levanta la policía, nos requisa y de paso -al mejor estilo policía colombiana- nos roban unas cosas de la mochila.

Alzamos la carpa y nos metemos al terminal para agotar posibilidades de salir de aquel… memorable lugar. 64 pesos salían los dos boletos hasta el próximo peaje. Juntamos solo 42 y hablamos con los conductores en busca de algún descuento. Contra todo pronóstico, uno de ellos -el más barrigón- nos ofrece los 20 pesos faltantes para completar los dos boletos y nos vamooooss. Segundo piso, panorámica completa, ambiente calentito, sillones enormes, apoyador para pies, cafecito rico… vamooossss (:

Ya en el peaje hacemos dedo y en 30 min para un Audi… un A-u-d-i… Esos de los circulitos, un hombre buena onda y un “Vamos a MarDel”. Fernando se llama y nos lleva, en ocasiones la velocidad alcanzó los 200 km/h. En 1 hora o menos ya estábamos en “MarDel”, nos deja en una playa y como si fuera poco nos regala 100 pesos para comprar alfajores Havana :3

Buenos Aires – Mar del Plata | Junio de 2013
Distancia total: 410 km

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